Conversé con las profes SIMCE del colegio. Estaban nerviosas y ansiosas. Me cuentan que los resultados nunca se han usado para mejorar los aprendizajes, si no más bien se utilizan para felicitar o «mirar feo» a los profesores de las asignaturas evaluadas. Esto provoca tensión entre pares cuando trabajan juntas en un mismo nivel, porque a algunas les va bien y a otras mal. Creo que el SIMCE es una fotografía instantánea del vínculo entre clase social y el desempeño escolar, donde los docentes tienen una injerencia más bien tangencial.
En el Consejo de Profesores “se hace como» que se analizan los resultados. Actuamos para los jefes. Algún encargado del equipo directivo lo proyecta frente a la audiencia, comparando con resultados de años anteriores, pero no se toman ningún tipo de medida integral o sistemática ya que no se ha planteado ningún problema. Son datos numéricos que operan como un juicio sobre el desempeño de los docentes con un grupo de estudiantes durante un periodo de tiempo.
Algunas docentes incluso se felicitan, otras sienten culpa. Creo que ignoran por completo el contexto de la educación y su real injerencia. Ignoran lo inútil que es este sistema de evaluación para la mejora de los aprendizajes. Ignoran lo útil que resulta utilizarlo como publicidad para mantener bien abastecido de estudiantes “el boliche”. Administramos la escuela como almacén de barrio.
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