Chile necesita renovar la manera de mirar su propia economía. Necesita situarse en un paradigma nuevo, apoyado en una visión ética que movilice el trabajo y el esfuerzo colectivo. Esa visión ética territorial tiene raíces antiguas y nombres diversos en los pueblos que habitan el territorio: los buenos vivires. Para que ese paradigma sea operativo y nos permita repensar y transfomar nuestra economía estándar, necesitamos dos herramientas conceptuales que articulen su crítica y su propuesta. La primera es la economía ecológica, que permite entender por qué la economía estándar —la que aplicamos hoy— está estructuralmente incapacitada para diagnosticar los problemas que padecemos. La segunda es la bioregión o el bio-regionalismo, una unidad territorial definida por límites naturales y por las culturas humanas que se desarrollan con esos límites, que devuelve a la economía su escala apropiada: la del territorio habitado. El siguiente artículo recorre estas dos herramientas resumiendo algunas de sus propuestas, y las aplica al caso chileno a partir de un análisis de un catastro no exhaustivo de los problemas ecológicos del país, y una propuesta discursiva de bio-regionalización para activar nuestra imaginación. Se cierra con una invitación a imaginar una economía ecológica local, articulada a un bioregionalismo situado, capaz de reconciliar a quienes habitan el territorio de Chile consigo mismo y con la biosfera que los sostiene.
1. La economía ecológica: una herramienta transdisciplinaria para repensar la economía
1.1. El problema de fondo: una economía que olvidó la biosfera
La economía estándar contemporánea —lo que Froger, Calvo-Mendieta, Petit y Vivien denominan, en un artículo de referencia que es la base de este resumen sobre economía ecológica, la économie standard (Froger et al., 2016)— fue construida cuando la humanidad vivía lo que Herman Daly llamó un «mundo vacío»: pocos habitantes, recursos aparentemente inagotables y un subsistema económico de dimensiones reducidas frente a la biosfera. En ese contexto, la ciencia económica pudo permitirse modelar la producción y el consumo como un circuito cerrado de flujos monetarios entre familias y empresas, haciendo abstracción del mundo físico. Los precios, se decía, coordinarían a los agentes y asignarían óptimamente los recursos —incluidos los naturales— siempre que los llamados «fallos de mercado» (externalidades, bienes sin precio, derechos de propiedad mal definidos) fueran corregidos con los instrumentos adecuados.
Ese marco, que Froger et al. denominan la economía de la «extensión», es una ampliación del análisis económico estándar al medio ambiente mediante la creación de nuevas categorías de valor (valores de uso, de no uso, de opción, de existencia) y la monetización de la naturaleza. Es un marco potente en el papel, pero, como advirtió Joan Martínez-Alier, se parece a «un pequeño barco que se tambalea en un océano de externalidades inciertas y futuras» (Citado por Froger et al., 2016, p. 9). La economía estándar y su version ambiental presuponen que el sistema de precios puede capturar la complejidad del mundo biofísico, cuando la evidencia acumulada muestra que las famosas externalidades no son la excepción sino la regla, y que sus costes se transfieren permanentemente entre grupos sociales, territorios y generaciones (Froger et al., 2016).
1.2. La economía ecológica: cuatro principios para una economía re-situada
La economía ecológica no es una variante «más verde» de la economía convencional. Es, en palabras de Froger et al., otra economía, construida sobre una visión preanalítica distinta: la idea de que la economía es un subsistema abierto e integrado en la biosfera, del que depende para su supervivencia. Esta modificación del orden conceptual no es trivial: mientras la economía estándar imagina un sistema cerrado (el flujo circular de rentas y productos entre familias y empresas), la economía ecológica imagina un sistema atravesado permanentemente por flujos de materia y energía de baja entropía —recursos que entran desde el sol, los suelos, los acuíferos, los bosques, por ejemplo— y por flujos de alta entropía que salen en forma de residuos, basura, calor y contaminación (Froger et al., 2016, p. 12).
Cuatro principios de la economía ecológica que nos permiten repensar los flujos y las transacciones económicas:
(i) Hay un metabolismo económico y social. Heredera de la bioeconomía de Nicholas Georgescu-Roegen y de la noción marxista de metabolismo, la economía ecológica estudia los flujos físicos (energía, materiales, agua, nutrientes) que el sistema económico extrae, transforma y devuelve a la biosfera. Comprender el metabolismo de una economía nacional —o una empresa, o un estilo de vida— exige medir esos flujos, no solo los monetarios. Esto se aplica en diversas herramientas que ya hemos visto en el mundo empresarial, pero aisladas de su paradigma, que podemo nombrar como la contabilidad de flujos de materiales, el análisis del ciclo de vida, o en la medida de la huella ecológica o a huella de carbono (Froger et al., 2016).
(ii) La aceptación de la finitud del mundo, de los recursos que hay en ese mundo. Georgescu-Roegen, Boulding —quien opuso la economía del «cow-boy o vaquero» (la colonización de un mundo sin límite) a la economía del «astronauta» (humanidad embarcada en el «la nave planeta tierra» con recursos limitados)— y Daly, con su distinción entre «mundo vacío» y «mundo lleno», articulan un argumento central: hemos pasado de un planeta con capacidad ociosa a un planeta saturado, donde el factor limitante del bienestar humano ya no es el capital producido por el hombre, sino el capital natural crítico —agua dulce, suelo fértil, biodiversidad, estabilidad climática—. La economía ecológica defiende por tanto una sostenibilidad fuerte, o como yo prefiero llamarle, una ecoresponsabilidad fuerte: hay un conjunto de activos naturales insustituibles cuyo stock debe mantenerse intergeneracionalmente, y no es admisible compensar su destrucción con más capital artificial (Froger et al., 2016).
(iii) La incommensurabilidad de los valores. La economía estándar pretende traducir todas las dimensiones de la vida a una única unidad —el precio— para poder agregarlas en un análisis coste-beneficio. La economía ecológica sostiene que esa traducción es éticamente problemática y técnicamente imposible para muchos bienes (la biodiversidad, los paisajes, los modos de vida, los vínculos comunitarios, por ejemplo). Propone por ello evaluaciones multicriterio y deliberación plural, no el reduccionismo monetario (Froger et al., 2016).
(iv) La transdisciplinariedad y la justicia. La economía ecológica incorpora la termodinámica, la ecología sistémica, las ciencias políticas, la sociología, el derecho, la historia y los saberes de los pueblos que habitan los territorios. No reduce lo social a lo económico ni lo económico a lo monetario. Y, especialmente en su rama latinoamericana vinculada a Martínez-Alier y al ecologismo de los pobres, incorpora como eje estructural la distribución del poder, los conflictos socioambientales y la equidad inter e intrageneracional (Froger et al., 2016, p. 20).
En su institucionalización —la International Society for Ecological Economics (ISEE), fundada hacia 1988, y su revista Ecological Economics, creada en 1989— la economía ecológica se ha mostrado internamente plural. Clive Spash (2013) distingue entre new resource economics, new environmental pragmatism y social ecological economics. Pero su nervadura común es esa visión preanalítica que sitúa a la economía dentro de la biosfera, y no al revés. Como concluyen Froger et al.: «esta visión implica cambios de orden paradigmático», y exige revisar los métodos, las herramientas y los perímetros de análisis económico del medioambiente.
2. La bio-región: el territorio de la economía
2.1. De la abstracción al lugar
Si la economía ecológica pone en cuestión el marco conceptual de la economía estándar, la bioregión le ofrece un lugar. Mathias Rollot (2018), en un artículo sobre los orígenes del concepto, recuerda que los ecólogos fundadores Peter Berg y Raymond Dasmann acuñaron el término en 1977 para «hacer referencia al contexto geográfico tanto como al contexto cognitivo — tanto a un lugar como a las ideas que han sido desarrolladas a propósito de las maneras de vivir en ese lugar». El paysajista Robert Thayer (2003) lo sintetizó así: una bioregión es un life-place, un lugar de vida o un lugar habitable, una región única definible por límites naturales (más que políticos o administrativos), que posee un conjunto de características geográficas, climáticas, hidrológicas y ecológicas capaces de acoger comunidades humanas y no humanas únicas, y donde se desarrollan culturas humanas congruentes con esos límites y potenciales naturales.
La bioregión no es, por tanto, un nuevo límite administrativo, ni una unidad puramente ecológica. Es, en el sentido más fuerte, la escala a la que resulta pensable reconciliar las actividades humanas con los ciclos y límites naturales que las sostienen. Como recuerda el propio Rollot, los biorregionalistas italianos como Giuseppe Moretti lo expresan de manera radical: «nosotros formamos parte de la naturaleza», y por eso «el concepto de biorregión nos informa sobre las maneras más apropiadas de estar en el territorio: dónde sembrar, dónde construir, qué vestimentas confeccionar, qué técnicas utilizar, o cómo dar gracias a la Montaña, al Río, al Bosque, a la Llano fértil, al Mar» (Moretti, 1998, citado por Rollot, 2018).
2.2. Chile como mosaico de bioregiones
Chile es un caso emblemático para la mirada bioregional. Su extensión de más de 4.300 km de largo y apenas 200 km de promedio de ancho da lugar a una variedad biogeográfica excepcional: desde los salares altoandinos hasta los fiordos patagónicos, pasando por el desierto costero hiperárido, la estepa patagónica, el matorral mediterráneo central y el bosque templado valdiviano. Cada uno de estos sistemas podría constituir, en el sentido de Berg, Dasmann y Thayer, una bio-región con sus límites naturales, sus fuentes de energía, sus ciclos de regeneración, su ecosistema característico y su cultura humana asociada.
Pero Chile no es solo un mosaico biogeográfico: es también un mosaico cultural en el que conviven pueblos originarios con tradiciones éticas propias, con el campesinado mestizo con saberes heredados, con comunidades pesqueras con vínculos territoriales y un mundo urbano crecientemente de grandes urbes desconectadas de los ciclos biofísicos. Esa diversidad no es un obstáculo a una nueva economía ecológica en Chile: es su materia prima. Una economía ecológica chilena, en serio, no puede ser una sola receta aplicada en todo el territorio; tiene que articularse bioregionalmente y las bio-regiones articularse con las otras.
2.3. Articular bio-región y buenos vivires
La articulación entre bioregión y buen vivir no es un artificio teórico y puede ser el motor ético de una transformación democrática. La noción de «buenos vivires» —en plural, como propone la literatura latinoamericana reciente— se refiere a un conjunto de concepciones éticas y políticas propias de pueblos originarios y comunidades campesinas de América Latina, que ponen en el centro la vida (no el crecimiento económico), la comunidad (no el individuo aislado), la reciprocidad con la naturaleza (no su dominio) y la complementariedad de los opuestos (no su reducción a categorías dicotómicas) (Ver Torres-Solís y Ramírez-Valverde, 2019).
Pablo Solón, en su ensayo Vivir Bien: Old Cosmovisions and New Paradigms (2018), insiste en que el Vivir Bien no es una receta importable sino una familia de cosmovisiones articulada en torno a principios suficientemente generales —complementariedad, equilibrio dinámico, pluriculturalidad, cuidado— como para entrar en diálogo con tradiciones occidentales de crítica al productivismo (ecosocialismo, ecofeminismo, común, decrecimiento). El Vivir Bien tampoco es un regreso nostálgico al ayllu: es, como insiste Solón, una visión dinámica, capaz de articular una Gran Transición que no se reduzca a una reedición verde del mismo guion productivista.
Si como sociedad logramos cruzar ambas formas de pensar el territorio y la vida —bioregión y buenos vivires— podría movilizarnos hacia un territorio sostenible, resiliente y más justo: cada bioregión debería reflexionar sobre el buen vivir que le hace sentido, no como una ideología cerrada, sino como una conversación sensible entre las condiciones biofísicas del lugar, las culturas humanas que lo habitan y los principios éticos que esas culturas han elaborado. Esa conversación, además, ya está ocurriendo, aunque de manera fragmentaria, en las comunidades del Salar de Atacama, en los territorios mapuche del Wallmapu, en los fiordos patagónicos y en las caletas pesqueras del litoral. Pero el problema parece ser que quienes están en el poder no se enteran.
A modo de ejemplo ilustrativo, y sin pretensión de exhaustividad, a manera de una primera piedra de un ensayo, podemos identificar al menos 8 bioregiones híbridas de Chile, cada una con su buen vivir más relevante (Tabla 1). El listado es deliberadamente plural: no hay un único buen vivir para Chile, sino una constelación de horizontes éticos ligados a territorios concretos.
Tabla 1. Bioregiones de Chile y buenos vivires asociados.
| # | Bioregión | Límite natural principal | Buen vivir relevante | Cultura humana asociada |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Puna de Atacama | Cuencas endorreicas altoandinas (salares) | Suma Qamaña aimara | Aymara, atacameña (likan antay) |
| 2 | Desierto costero de Atacama | Cuencas costeras arreicas y camanchacas | Suma Qamaña del litoral | Chango, aymara costero |
| 3 | Norte Chico semiárido | Cuencas de Elqui, Limarí y Choapa | Comunalidad (Díaz Gómez) | Diaguita, campesina |
| 4 | Matorral mediterráneo central | Cuencas de Maipo, Rapel, Mataquito | Kyme Mongen rural-urbano | Mestiza con herencia mapuche picunche |
| 5 | Cordillera andina central | Cuencas altas y divisoria de aguas | Sumak Kawsay andino | Andina trashumante (invernada-veranada) |
| 6 | Bosque templado valdiviano | Cuencas costeras del Biobío, Imperial, Valdivia | Küme Mongen del wallmapu | Mapuche williche y nagche |
| 7 | Fiordos y archipiélagos patagónicos | Cuencas insulares y canales patagónicos | Shiir Waras canoero | Kawésqar, yagán, huilliche |
| 8 | Estepa patagónica | Cuencas de Baker, Serrano, Gallegos | Teko Kavi / Ñande Reko | Tehuelche (Aonikenk), selk’nam |
Esta tabla no pretende agotar la complejidad de Chile, sino mostrar que la asociación bioregión–buen vivir puede ser operativa. Pero no está resuelta, porque requiere un trabajo de recuperación y educativo profundos. En cada caso, los principios éticos de los pueblos que habitan los territorios (la reciprocidad aymara, la complementariedad kichwa, el küme mongen mapuche, el shiir waras achuar, el tekohá guaraní) están indisolublemente vinculados a las condiciones biofísicas del lugar: el salar, el matorral, el fiordo, la pampa, el bosque, el desierto. Esa es la lección biorregional: no hay buen vivir sin territorio, y no hay territorio sin buen vivir.
3. Los problemas de la economía chilena: ¿hacia un catastro bioregionalmente situado?
Una vez que tenemos las herramientas (economía ecológica) y el lugar (bioregión articulada a buenos vivires), podemos volver al problema de fondo con ojos renovados. Chile no solo enfrenta problemas económicos en abstracto (reparticion de la riqueza o un PIB poco dinámico o un problema de crecimiento reducido como dirían en el Ministerio de Economía o los candidatos a la presidencia): enfrenta problemas ecológico-económicos concretos, anclados a bioregiones específicas, cuya comprensión requiere precisamente las herramientas que hemos presentado.
A partir de una revisión sistemática de fuentes documentales y noticias de fuentes oficiales, académicas y de prensa (BCN, MMA, CR2, CONAF, INDH, Inia, BBC, La Tercera, etc.), he identificado un catastro rápido de 31 problemas ecológico-económicos distribuidos en las 16 regiones administrativas del país. La Tabla 2 presenta un resumen del listado completo, que incluye desde la extracción de litio en el Salar de Atacama hasta la contaminación lumínica en el archipiélago Juan Fernández, desde los incendios forestales hasta la pérdida de fertilidad de los suelos agrícolas, desde la megasequía del centro-norte hasta el avance del hidrógeno verde en la Patagonia.
Tabla 2. Listado de problemas ecológico-económicos identificados en Chile (extracto; tabla completa disponible en archivo complementario).
| # | Problema | Sector | Región | Materias involucradas |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Litio en el Salar de Atacama: bombeo de salmuera que seca vegas y lagunas | Minería no metálica | Antofagasta | Litio, salmuera, agua dulce, boro |
| 2 | Mega-sequía y estrés hídrico en cuencas del centro-norte | Recursos hídricos | Metropolitana / O’Higgins / Maule | Agua superficial, subterránea, nieve |
| 3 | Concentración privada del agua bajo el Código de Aguas de 1981 | Marco regulatorio | Nacional | Agua como bien común y activo financiero |
| 4 | Zonas de sacrificio: contaminación industrial acumulada | Industria petroquímica y termoeléctrica | Valparaíso / Biobío / Antofagasta | Carbón, diésel, dioxinas, anhídrido sulfuroso |
| 5 | Salmonicultura intensiva en fiordos del sur | Acuicultura | Los Lagos | Salmón, antibióticos, antiparasitarios |
| 6 | Monocultivo forestal de pino y eucalipto | Forestal industrial | Los Ríos | Pinus radiata, Eucalyptus globulus |
| 7 | Retroceso glaciar en los Andes y pérdida de reserva hídrica | Recursos hídricos criosféricos | Atacama / Coquimbo / Metropolitana | Hielo, agua de deshielo, nieve |
| 8 | Contaminación atmosférica por MP2,5 en Santiago | Transporte y calefacción urbana | Metropolitana | MP2,5, MP10, NOx, leña, diésel |
| 9 | Vertederos ilegales y plantas de tratamiento colapsadas (Alto Hospicio) | Residuos sólidos y aguas servidas | Tarapacá | Residuos, dioxinas, metano, lixiviados |
| 10 | Represas hidroeléctricas en la Patagonia: fragmentación de ríos | Energía hidroeléctrica | Aysén | Agua fluvial, concreto, cobre, peces |
| 11 | Dependencia estructural de exportaciones de materias primas | Modelo macroeconómico | Nacional | Cobre, litio, celulosa, salmones |
| 12 | Contaminación por polimetales y arsénico en agua rural de Arica | Salud ambiental / minería histórica | Arica y Parinacota | Arsénico, plomo, mercurio, cobre |
| 13 | Desertificación y colapso hídrico en la Región de Coquimbo | Recursos hídricos / agrícola | Coquimbo | Agua subterránea, suelo agrícola |
| 14 | Contaminación difusa de la cuenca del río Aconcagua | Industria y agroindustria | Valparaíso | Cobre, arsénico, plomo, plaguicidas |
| 15 | Contaminación por plaguicidas en valle central agroexportador | Agroindustria exportadora | O’Higgins / Maule | Glifosato, mancozeb, clorpirifos |
| 16 | Vertimiento de aguas servidas en Lago Budi (territorio mapuche) | Servicios sanitarios | Araucanía | Aguas servidas, nitrógeno, fósforo |
| 17 | Acuicultura industrial amenaza costa de Ñuble y Biobío | Acuicultura industrial costera | Ñuble / Biobío | Salmón, antibióticos, alimentos balanceados |
| 18 | Humo negro y coque de petróleo en Quintero-Puchuncaví | Industria petroquímica | Valparaíso | Carbón, coque de petróleo, anhídrido sulfuroso |
| 19 | HidroAysén / represas en ríos Baker y Pascua | Mega-represas patagónicas | Aysén | Agua fluvial, concreto, ecosistemas patagónicos |
| 20 | Industria del hidrógeno verde e hidrocarburos en Magallanes | Energía (H₂ verde + hidrocarburos) | Magallanes | Hidrógeno, agua dulce, metanol, gas natural |
| 21 | Contaminación histórica del suelo en cuenca del río Copiapó | Minería metálica histórica | Atacama | Cobre, arsénico, plomo, zinc, mercurio |
| 22 | Boom de data centers en Santiago: extracción de agua y energía | Infraestructura digital | Metropolitana | Agua potable, electricidad, hardware |
| 23 | Destrucción del humedal urbano de Batuco | Humedal urbano / inmobiliario | Metropolitana | Agua superficial, biodiversidad urbana |
| 24 | Destrucción del humedal costero Rocuant-Andalién | Humedal costero | Biobío | Agua marina, sedimentos, avifauna |
| 25 | Artificialización del suelo agrícola por expansión urbana (RM) | Expansión urbana | Metropolitana | Suelo agrícola fértil, agua de riego |
| 26 | Urbanización en zonas protegidas (Concón, Río Cruces) | Construcción inmobiliaria | Valparaíso / Los Ríos | Suelo de duna, biodiversidad costera |
| 27 | Minería de tierras raras en Penco (Biobío) | Minería metálica estratégica | Biobío | Tierras raras, arcillas, ácido sulfúrico |
| 28 | Megaincendios forestales recurrentes | Riesgo de incendio forestal | Valparaíso / Biobío / O’Higgins / Maule / Araucanía | Bosque nativo, plantaciones, suelo orgánico |
| 29 | Desertificación nacional | Degradación de tierras | Norte (Arica a Coquimbo) | Suelo, agua, cobertura vegetal nativa |
| 30 | Pérdida de fertilidad de suelos agrícolas | Degradación agrícola | Nacional (valles de O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío) | Suelo arable, materia orgánica, nutrientes |
| 31 | Contaminación lumínica en archipiélago Juan Fernández | Contaminación lumínica | Valparaíso (insular) | Luz artificial, aves endémicas |
Lo que muestra este simple catastro basado en los medios es que cuatro patrones saltan a la vista:
- El modelo económico chileno descansa sobre una extracción intensiva y creciente de capital natural crítico. Litio, cobre, salmones, celulosa, fruta, gas natural: el motor exportador chileno se sostiene sobre la apropiación de naturaleza, no sobre su cuidado.
- Los costes se distribuyen de manera profundamente desigual. La megasequía, la contaminación atmosférica de Santiago, las zonas de sacrificio de Quintero-Puchuncaví, Coronel y Huasco, los incendios que arrasan el centro-sur, la pérdida de fertilidad de los suelos del valle central: todos estos problemas golpean con más fuerza a las comunidades que menos beneficios obtienen del modelo exportador.
- La lógica administrativa del Estado no coincide con la lógica biorregional de los problemas. El Código de Aguas de 1981 trata el agua como un activo financiero transable nacional; el SEIA evalúa proyectos por sus impactos puntuales; los rellenos sanitarios colapsan sin que se evalúen sus emisiones de metano y la transferencia de desechos de un territorio a otro territorio. Mientras tanto, los problemas son sistémicos, bioregionales, de largo plazo.
- Hay un boom verde y tecno-optimista emergente que intensifica las presiones: el hidrógeno verde, las tierras raras, los data centers. Cada uno de estos «nuevos» sectores se presenta como solución a la crisis climática o digital, pero al precio de nuevas formas de extractivismo sobre el agua, el suelo y la energía en territorios concretos. La pregunta que deberíamos hacernos desde un nuevo paradigma económico no es si Chile necesita litio o hidrógeno para la transición energética global — eso es probablemente cierto —, sino bajo qué condiciones de gobernanza biorregional se acepta esa transformación, y a costa de qué comunidades, con participación de las comunidades afectadas.
4. Conclusión: hacia una economía ecológica local y un bio-regionalismo situado en Chile
La economía estándar no está aumentando la conflictividad social ni el autoritarismo por accidente: fue diseñada para un planeta que ya no existe y necesita imponerse. Sin embargo, las herramientas para repensar nuestra economía ya están disponibles. La economía ecológica, en su sentido transdisciplinario, nos ofrece un marco conceptual potente: una economía re-situada dentro de la biosfera, pensada en términos de flujos físicos y sostenibilidad fuerte, basada en evaluaciones multicriterio y deliberación plural, con objetivos éticos y no solo productivos. La bioregión, en su sentido riguroso, nos ofrece herramientas para repensar el espacio de esa economía: la escala a la que resulta pensable la reconciliación entre las actividades humanas y los ciclos que las sostienen, y a la que los saberes indígenas y campesinos pueden entrar en diálogo fecundo con la ciencia contemporánea. Los buenos vivires, en plural, ofrecen la visión ética nuestra y que se ajusta a nuestros territorios, y que podría movilizar el trabajo y el esfuerzo colectivo: el horizonte de una vida que no se mide por la cantidad de bienes acumulados, sino por la calidad de las relaciones tejidas con el territorio, con la comunidad del presente y con las generaciones que vendrán.
Chile, en particular, tiene condiciones singulares para esa tarea. Tiene una variedad bioregional excepcional: ¿Nueve bioregiones mayores que articulan sistemas ecológicos y culturas humanas distintas? Esto no lo puede determinar una sola persona, pero sin duda hay muchas bio regiones como cuencas hidrográficas y cada una con un buen vivir propio construido por los pueblos que la habitan y un conjunto de problemas también propios. Sin duda esta utopía requiere una masa crítica de académicos, profesionales y movimientos sociales formados en economías ecológicas y en las tradiciones de pensamiento crítico latinoamericano. Sin duda necesitamos una nueva institucionalidad ambiental o mejorar lo que ya tenemos. Y por supuesto tenemos que reconocer la ciencia local de nuestras comunidades desde las que se puede co-construir, bioregionalmente, otra economía.
Pero no hay que engañarse: el camino no es solamente técnico, sino ético y político. La transformación no se decreta desde el Estado ni se experimenta como un proyecto de innovación: requiere un cambio de cosmovisión, una reapropiación del trabajo y del esfuerzo colectivo por parte de comunidades que han sido históricamente desprovistas de su territorio y de su palabra. ¿Es posible predecir un biorregionalismo ecológico en Chile? ¿Un bio-regionalismo que articula saberes indígenas y locales, ecología científica y justicia social? Por ahora podemos hablar de una utopía, quizás de un campo de estudio y reflexión, más que una realidad consolidada: en Chile los conceptos económicos están en disputa, y los horizontes emancipadores requieren ser sostenidos desde abajo, desde esferas intermedias y desde arriba.
Por ahora podemos plantear preguntas que cada bioregión de Chile debe responder por sí misma. Por un lado, qué principios éticos-sociales qué buen vivir, deben guiar la vida y la transformación económica en cada lugar. Por otro, qué arreglos institucionales biorregionales, cuencas hidrográficas, comunas autónomas, mancomunidades, parlamentos territoriales, pueden dar un punto de partida y sostener la transformación a largo plazo.
No hay una sola respuesta. Pero la dirección debería ser clara: salir de la economía que mide todo en dinero y que no sabe dónde empieza ni termina la biosfera, y entrar en una economía que reconoce la centralidad de la biosfera, o la mapu, o la pachamama, porque ha aprendido a escucharla, en cada bioregión, a partir de la sensibilidad, la historia y los saberes en uso y olvidados de los pueblos que la habitan.
Referencias
A continuación, las referencias consultadas para la elaboración de este artículo, en normas APA (7ª edición).
Berg, P., & Dasmann, R. (1977). Reinhabiting California. The Ecologist, 7(10), 399-401.https://drive.google.com/file/d/1-UgjLi4Juf871FarlOxdz8yET7rmT73X/view
Froger, G., Calvo-Mendieta, I., Petit, O., & Vivien, F.-D. (2016). Qu’est-ce que l’économie écologique? L’Économie politique, 69(1), 8-23. https://doi.org/10.3917/leco.069.0008
Georgescu-Roegen, N. (1971). The entropy law and the economic process. Harvard University Press.https://archive.org/details/entropylawe00nich/page/n3/mode/2up
Rollot, M. (2018, 22 octubre). Aux origines de la « biorégion ». Des biorégionalistes américains aux territorialistes italiens. Métropolitiques. https://metropolitiques.eu/Aux-origines-de-la-bioregion.html
Spash, C. (2013). The shallow or the deep ecological economics movement? Ecological Economics, 93, 351-362. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2013.05.016
Solón, P. (2018). Vivir Bien: Old cosmovisions and new paradigms. Great Transition Initiative. http://greattransition.org/publication/vivir-bien
Thayer, R. (2003). LifePlace: Bioregional thought and practice. University of California Press. https://archive.org/details/lifeplacebioregi0000thay/page/n323/mode/2up
Torres-Solís, M., & Ramírez-Valverde, B. (2019). Buen vivir y vivir bien: Alternativas al desarrollo en Latinoamérica. Latinamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos, (69), 71-97. https://doi.org/10.22201/cialc.24486914e.2019.69.57106
Artículos académicos y libros recomendados
Froger, G., Calvo-Mendieta, I., Petit, O., & Vivien, F.-D. (2016). Qu’est-ce que l’économie écologique? L’Économie politique, 69(1), 8-23. https://doi.org/10.3917/leco.069.0008
Georgescu-Roegen, N. (1971). The entropy law and the economic process. Harvard University Press.https://archive.org/details/entropylawe00nich/page/n3/mode/2up
Boulding, K. E. (1966). The economics of the coming spaceship Earth. En H. Jarrett (Ed.), Environmental quality in a growing economy (pp. 3-14). Johns Hopkins University Press. https://gwern.net/doc/economics/1966-boulding.pdf
Daly, H. E. (1991). From empty-world to full-world economics: Recognizing an historical turning point in economic development. En UNESCO, Environmentally sustainable economic development: Building on Brundtland (pp. 22-37). UNESCO. https://documents1.worldbank.org/curated/en/332821467989482335/pdf/multi-page.pdf
Meadows, D. H., Meadows, D. L., Randers, J., & Behrens III, W. W. (1972). The limits to growth. Universe Books.https://www.clubofrome.org/publication/the-limits-to-growth/
Martínez-Alier, J. (2011). L’écologisme des pauvres. Une étude des conflits environnementaux dans le monde. Les Petits Matins / Institut Veblen. (Trad. fr. 2014). https://cetri.be/El-ecologismo-de-los-pobres-veinte
Costanza, R. (Ed.). (1991). Ecological economics: The science and management of sustainability. Columbia University Press.
Spash, C. (2013). The shallow or the deep ecological economics movement? Ecological Economics, 93, 351-362. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2013.05.016
Munda, G. (1995). Multicriteria evaluation in a fuzzy environment: Theory and applications in ecological economics. Physica-Verlag.
Passet, R. (1979). L’économique et le vivant. Payot.
Polanyi, K. (2002). Essais de Karl Polanyi (Original publicado en 1957). Le Seuil.
Solón, P. (2018). Vivir Bien: Old cosmovisions and new paradigms. Great Transition Initiative. http://greattransition.org/publication/vivir-bien
Torres-Solís, M., & Ramírez-Valverde, B. (2019). Buen vivir y vivir bien: Alternativas al desarrollo en Latinoamérica. Latinamérica. Revista de Estudios Latinoamericanos, (69), 71-97. https://doi.org/10.22201/cialc.24486914e.2019.69.57106
Berg, P., & Dasmann, R. (1977). Reinhabiting California. The Ecologist, 7(10), 399-401.
Thayer, R. (2003). LifePlace: Bioregional thought and practice. University of California Press.
Sale, K. (1985). Dwellers in the land: The bioregional vision. Sierra Book Club.
Moretti, G. (1998). La consapevolezza del mondo reale. En Autori Vari, Verso Casa: Una prospettiva bioregionalista (pp. 17-19). Arianna Editrice.
Rollot, M. (2018, 22 octubre). Aux origines de la « biorégion ». Des biorégionalistes américains aux territorialistes italiens. Métropolitiques. https://metropolitiques.eu/Aux-origines-de-la-bioregion.html
Informes institucionales y de organismos públicos
Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Universidad de Chile. (2023). Seguridad hídrica en Chile: Caracterización y perspectivas de futuro. https://www.cr2.cl/seguridadhidrica/
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2022). Zonas de sacrificio en Chile: Quintero-Puchuncaví, Coronel, Mejillones, Tocopilla y Huasco. Componente industrial y salud de la población (N° SUP 135347). https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=repositorio%2F10221%2F33401%2F1%2FBCN_Zonas_de_sacrificio_en_Chile_2022_FINAL.pdf
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2018). Situación de los recursos hídricos en Chile. https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=repositorio%2F10221%2F25323%2F2%2FInforme_Recursos_Hidricos_en_Chile.pdf
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. (2025). Industria del hidrógeno verde en la región de Magallanes. https://obtienearchivo.bcn.cl/obtienearchivo?id=repositorio%2F10221%2F37563%2F2%2FIndustria_del_Hidrogeno_Verde_Region_de_Magallanes_actualizado_21_8_2025.pdf
Ministerio del Medio Ambiente, Chile. (s/f). Sistema de Información Nacional de Calidad del Aire (SINCA). https://sinca.mma.gob.cl/
Ministerio del Medio Ambiente, Chile. (s/f). Bahía Quintero-Puchuncaví: Normas secundarias de calidad ambiental. https://ecosistemasacuaticos.mma.gob.cl/normas-de-calidad/bahia-quintero-puchuncavi/
Corporación Nacional Forestal (CONAF). (2024). Balance de incendios temporada 2023-2024. https://www.conaf.cl/conaf-entrego-balance-de-incendios-temporada-2023-2024/
Corporación Nacional Forestal (CONAF). (2025). Balance de incendios temporada 2024-2025. https://www.conaf.cl/autoridades-regionales-entregaron-balance-de-la-temporada-de-incendios-forestales-2024-2025/
Cámara de Diputados, Chile. (2025). Estado actual temporada de incendios 2024-2025. https://www.camara.cl/verDoc.aspx?prmID=347522&prmTipo=DOCUMENTO_COMISION
Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). (2021). Informe sobre salmoneras y zonas de sacrificio en Chile. https://radio.uchile.cl/2021/10/08/indh-advierte-que-salmoneras-vulneran-los-derechos-humanos-y-generan-zonas-de-sacrificio-en-el-pais/
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (2019). Chile: Los costos de inacción de la desertificación y degradación de las tierras. https://www.undp.org/es/latin-america/publicaciones/chile-los-costos-de-inaccion-de-la-desertificacion-y-degradacion-de-las-tierras
Ministerio del Medio Ambiente, Chile. (s/f). Proyecto GEF Humedales Costeros: Sistema Rocuant-Andalién. https://gefhumedales.mma.gob.cl/definicion-de-limites-e-identificacion-de-areas-prioritarias-a-restaurar-del-sistema-humedal-rocuant-andalien-vasco-da-gama-paicavi-tucapel-bajo-comunas-de-concepcion-hualpen-talcahuano-y-penco-re-2/
ODEPA, Ministerio de Agricultura, Chile. (2013). Expansión urbana y suelo agrícola: Revisión de la situación en la Región Metropolitana. https://www.odepa.gob.cl/wp-content/uploads/2013/12/expansionUrbana201312.pdf
Servicio Nacional de Pesca (SERNAPESCA). (2025). Informe sobre uso de antimicrobianos y antiparasitarios en la salmonicultura nacional, año 2024. https://www.sernapesca.cl/app/uploads/2025/07/Informe-Uso-Antimicrobianos-y-Antiparasitarios-Ano-2024.pdf
Ministerio de Ciencias, Chile. (2024). Plan Nacional de Data Centers (PDATA). https://minciencia.gob.cl/uploads/filer_public/95/6b/956b8c9f-d937-4b4d-8f6c-a871495a52ff/plan_nacional_de_data_centers_pdata.pdf
Artículos académicos para dotar de contenido una economía ecológica, bioregional
Oyarzún, C., et al. (2024). Efectos de las plantaciones forestales sobre la exportación de nutrientes, erosión del suelo, transporte de sedimentos y macroinvertebrados en el centro-sur de Chile: Una revisión. Bosque (Valdivia), 45(1). https://doi.org/10.4067/s0717-92002024000100003
Gómez-González, S., Miranda, A., Hoyos-Santillan, J., Lara, A., Moraga, P., & Pausas, J. G. (2024). Afforestation and climate mitigation: Lessons from Chile. Trends in Ecology & Evolution. https://doi.org/10.1016/j.tree.2023.09.014
Jerez Henríquez, B. (2023). La eco-colonialidad del extractivismo del litio y la agonía socioambiental del Salar de Atacama: El lado oscuro de la electromovilidad «verde». Revista Austral de Ciencias Sociales, (44). https://doi.org/10.4206/rev.austral.cienc.soc.2023.n44-04
Gundermann, H., & Göbel, B. (2018). Comunidades indígenas, empresas del litio y sus relaciones en el Salar de Atacama. Chungara. Revista de Antropología Chilena, 50(3), 471-486.
Lorca, M., & Olivera Andrade, M. (2023). «Se instaló el diablo en el Salar». Estudios Atacameños.
Riquelme Arriagada, A. (2023). Las zonas de sacrificio como un sistema socio-ecológico: El caso de la bahía Quintero-Puchuncaví. Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña (HALAC), 13(3), 295-324. https://doi.org/10.32991/2237-2717.2023v13i3.p295-324
Castro Correa, C. P., & Castro Núñez, M. (2010). Evaluación de la pérdida de suelo, asociada al proceso de expansión urbana y reconversión productiva: Caso: Comunas de Los Andes, Quillota y Concón, valle del Aconcagua. Revista de Geografía Norte Grande, (45), 45-58. https://doi.org/10.4067/s0718-34022010000100003
Riquelme, A., & Sanhueza, R. (2014). Ecología política y represas: Elementos para el análisis del Proyecto HidroAysén en la Patagonia chilena. Revista de Geografía Norte Grande, (57), 161-175. https://doi.org/10.4067/s0718-34022014000100011
Squella, F., et al. (2024). Soil pollution from mining in the Copiapó River Basin (Northern Chile). Soil Systems, 8(4), 106. https://doi.org/10.3390/soilsystems8040106
Notas de prensa y artículos periodísticos
Wells, I. (2025, 22 julio). Por qué la explotación del litio en Chile se ha convertido en un caso de estudio sobre un dilema global. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/c62g44zenp7o
Sandoval, G., & Astudillo, D. (2018, 25 agosto). Quintero y Puchuncaví: La zona de sacrificio. La Tercera. https://www.latercera.com/nacional/noticia/quintero-puchuncavi-la-zona-sacrificio/295044/
EFE. (2025, 8 noviembre). Centros de datos en Chile: Una carrera por la IA que amenaza al territorio. EFE. https://efe.com/medio-ambiente/2025-11-08/chile-centros-de-datos-riesgos-ambientales-alerta-comunidades/
Diario Financiero. (2024). La crisis de los vertederos se dispara en Chile. https://www.df.cl/regiones/emergencia-nacional-riesgo-aereo-y-sangria-fiscal-la-radiografia-del
Rest of World. (2024). Data centers bring environmental concerns, like excess water use, to Chile. https://restofworld.org/2024/data-centers-environmental-issues/
País Circular. (2026, 22 junio). Minería de tierras raras en Penco: Oportunidades, riesgos y el debate tras aprobación de controvertido proyecto. https://www.paiscircular.cl/transicion-energetica/mineria-de-tierras-raras-en-penco-oportunidades-riesgos-y-el-debate-tras-aprobacion-de-controvertido-proyecto/
Antón Cerda, E. (2026). Coeva de Biobío aprueba proyecto de tierras raras de minera Aclara en Penco. Diario Financiero. https://www.df.cl/regiones/biobio/empresas/coeva-de-biobio-aprueba-por-unanimidad-el-proyecto-de-tierras-raras-de
La Tercera. (2024). Comité de Ministros revierte rechazos ambientales y aprueba dos proyectos inmobiliarios en las dunas de Concón. https://www.latercera.com/sustentabilidad/noticia/comite-de-ministros-revierte-rechazos-ambientales-y-aprueba-dos-proyectos-inmobiliarios-en-las-dunas-de-concon/
El Desconcierto. (2024). La red de abastecimiento de agua detrás de los mayores data centers de Santiago. https://eldesconcierto.cl/reportajes/la-red-abastecimiento-agua-detras-los-mayores-data-centers-santiago-n5460381
Aves Chile. (2021, 30 abril). Urgente: Organizaciones hacen llamado a disminuir contaminación lumínica y evitar más muertes de aves en Juan Fernández. https://aveschile.cl/2021/04/30/urgente-organizaciones-hacen-llamado-a-disminuir-contaminacion-luminica-y-evitar-mas-muertes-de-aves-en-juan-fernandez/
BioBioChile. (2024, 27 septiembre). La Araucanía: INDH constata vertimiento de aguas servidas en Lago Budi. https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-la-araucania/2024/09/27/la-araucania-indh-constata-vertimiento-de-aguas-servidas-en-lago-budi.shtml
Correo del Agua. (2025, 22 mayo). ¡De la sequía al desierto! El preocupante escenario que enfrenta la Región de Coquimbo. https://correodelagua.com/2025/05/22/de-la-sequia-al-desierto-el-preocupante-escenario-que-enfrenta-la-region-de-coquimbo/
BioBioChile. (2022, 19 enero). Nube tóxica originada por incendio en exvertedero municipal preocupa a los vecinos de Alto Hospicio. https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-de-tarapaca/2022/01/19/nube-toxica-originada-por-incendio-en-exvertedero-municipal-preocupa-a-los-vecinos-de-alto-hospicio.shtml
El Mostrador. (2026, 8 julio). La carrera por las tierras raras: 445 solicitudes de exploración en el Biobío. https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2026/07/08/la-carrera-por-las-tierras-raras-445-solicitudes-de-exploracion-en-el-biobio/
Resumen.cl. (s/f). [Infografía] Los proyectos de salmonicultura y acuicultura industrial que amenazan la costa de Ñuble y Bio-Bio. https://resumen.cl/articulos/los-proyectos-de-salmonicultura-y-acuicultura-industrial-que-amenazan-la-costa-de-nuble-y-bio-bio
MapBiomas Chile. (2025, 16 julio). MapBiomas Agua Chile: Primera colección nacional de glaciares (1998-2025). https://chile.mapbiomas.org/2026/07/16/mapbiomas-agua-chile-%c2%b7-primera-coleccion-nacional-de-glaciares-1998-2025/
Fundación Terram. (s/f). Polémica por proyecto inmobiliario que busca levantar lotes en Santuario de la Naturaleza Río Cruces. https://www.terram.cl/polemica-por-proyecto-inmobiliario-que-busca-levantar-lotes-en-santuario-de-la-naturaleza-rio-cruces/
Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza. (s/f). Evaluación de la erodabilidad de algunos suelos de Chile de uso actual forestal mediante índices basados en propiedades. https://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/151383/Evaluacion-de-la-erodabilidad-de-algunos-suelos-de-Chile.pdf?sequence=1
The Nature Conservancy & Fundación Kennedy. (2018). Plan de conservación del Humedal de Batuco 2018-2023. https://fundacionkennedy.cl/wp-content/uploads/2024/01/Humedal_batuco_1020_V4_LowRes.pdf
SEREMI Salud Arica y Parinacota. (s/f). Plan de Salud de Polimetales. https://seremi15.redsalud.gob.cl/plan-de-salud-de-polimetales/
Miguel Stuardo Concha es profesor e investigador actualmente vinculado a la Universidad de Ruan Normandía, como investigador contratado del proyecto TerrLowTech financiado por la Región Normandía. Trabajó en la Universidad CY Cergy París, como director de la formación Licencia Profesional Trilingüe Comercio ecoresponsable y desarrollo sustentable. Doctor en Educación y Máster en Calidad y Mejora de La Educación por La Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Profesor de Castellano y Comunicación y Licenciado en Educación en la Universidad de La Frontera, Chile. Investiga sobre eco-responsabilidad, mejora escolar, educación y justicia social, acogida de estudiantes migrantes, investigación libre y abierta y enseñanza del español como segunda lengua. Actualmente es miembro del grupo de investigación LASTA de la Universidad de Normandía.

Deja una respuesta