Opinión, análisis e Investigación

La repitencia la necesitan algun@s docentes y escuelas para infundir miedo, presionar y deshacerse de l@s estudiantes. Otra utilidad no tiene.

¿Repitencia por reglamento estático o repitencia como último recurso con evaluación profunda? El anuncio del Mineduc ha generado reacciones diversas en las/los docentes. Algunos se oponen tajantemente y desean que se mantenga la repitencia tal cual (con los que discrepo); otros comentan que el decreto no cambia nada porque ya se hacía discutiendo los casos en la práctica (aunque explícito no estaba); se critica también la falta de participación de las/los docentes en la creación de este decreto (critica justificada); otros aplaudimos el principio de respeto al desarrollo y bienestar del estudiante, y el principio de toma de decisiones colectiva que fundamenta el decreto. En mi opinión es un cambio menor que desburocratiza y flexibiliza un poco las formas de calificación y hace explícito que la decisión de repetir será un proceso colectivo de toma de decisión. Pero el grueso del modelo chileno de escuela-fábrica-empresa sigue intacto. No se cambia los centros educativos, de la noche a la mañana, por decretos desde Santiago.

Lo que dijo el Mineduc

En su web el Mineduc publicó: “El Consejo Nacional de Educación (CNED) aprobó el Decreto de Evaluación, Calificación y Promoción, presentado por la Unidad de Curriculum y Evaluación (UCE) del Ministerio de Educación, que tiene por objetivo promover la evaluación centrada en el aprendizaje integral de las y los estudiantes y no sólo en las calificaciones.

En ese sentido, el nuevo decreto introduce los siguientes cambios para los establecimientos educacionales:

-Fomenta la reflexión pedagógica y colaborativa para tomar decisiones respecto de qué, cuándo y cuánto evaluar y calificar, lo cual presenta un avance respecto de prácticas muy frecuentes actualmente que, por ejemplo, definen la cantidad de calificaciones de los y las estudiantes sobre la base de la cantidad de horas que tienen las asignaturas.

-En un marco de inclusión, en atención a la diversidad y el resguardo del derecho a la educación, se elimina la eximición de asignaturas o módulos, puesto que se estima que esta medida deja a la o el estudiante sin participación en las oportunidades de aprendizaje y evaluación en el área del cual es eximida o eximido. Así, la eximición se considera una respuesta inadecuada frente a dificultades de las y los estudiantes, lo cual puede reemplazarse por adaptaciones o adecuaciones de sus oportunidades de aprendizaje y evaluación. En consecuencia, en vez de dejar de participar de los procesos de enseñanza-aprendizaje y evaluación de una asignatura, el o la estudiante podrá acercarse a esta área de una manera diferente que le permita aprender en función de sus características y necesidades.

Por otro lado, y de acuerdo a la evidencia, se indica que la repitencia suele tener más efectos negativos que positivos, tanto para el desarrollo como para el aprendizaje de los y las estudiantes, afectando aspectos socioemocionales y aumentando las probabilidades de ausentismo y deserción. Al respecto, el nuevo decreto promueve el tránsito desde la repitencia automática -modelo actual en Chile, en que a partir del no cumplimiento de ciertas reglas fijas el o la estudiante repite directamente- a un modelo en el que el proceso de toma de decisión de promoción o repitencia es un análisis colectivo e integral de cada caso, en que la repitencia es entendida como medida excepcional y en que el centro está en proveer el mejor acompañamiento posible a los y las estudiantes que hayan tenido mayores dificultades.

A partir de este año, el Mineduc entregará a los establecimientos orientaciones y recursos de apoyo que faciliten abordar las innovaciones que propone el decreto, con el fin de fortalecer las prácticas evaluativas que se desarrollan al interior de las comunidades educativas y los procesos de toma de decisiones relativos a la promoción de los y las estudiantes.

Asimismo, establece en el calendario escolar de 2018 un espacio para realizar una jornada nacional durante la primera semana de septiembre, para generar las reflexiones que serán insumo para la elaboración del Reglamento de Evaluación de cada establecimiento. De esta manera, a partir del año 2019, cuando entre en vigencia el nuevo Decreto de Evaluación, Calificación y Promoción, todos los establecimientos del país contarán con un Reglamento de Evaluación actualizado y alineado con la nueva normativa.” Nos queda la duda: ¿a qué se refiere con más recursos de apoyo para “Innovaciones” del decreto? ¿Disminuirá la cantidad de estudiantes por docente para atender mejor la diversidad y prevenir la deserción escolar y la repitencia? Un enigma.

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Ampliando un poco la mirada de la repitencia: es un divorcio multicausal, de responsabilidad compartida

Yo veo la repitencia como un divorcio entre el sistema educativo formal y el estudiante, un divorcio complejo y multicausal. Quizá el proceso progresa como una espiral o como un vegetal, cuyo evento final es la repitencia. ¿Por qué se produce lo que algunos llaman fracaso escolar?, tenemos que preguntarnos. Una perspectiva del fracaso escolar “visualiza los factores y causas fuera del sistema escolar, la otra considera que estos fenómenos se deben a factores inherentes a la escuela” (Román, 2013). Seguro que hay un poco de ambos. Lo explica con claridad la investigadora Román (2013): “son procesos complejos en los cuales confluyen y se articulan diversos factores de índole individual, familiar, social, material y cultural que se refuerzan y afectan simultáneamente (Espínola y Claro, 2010; Rumberger y Lim, 2008; Goicovic, 2002). Las condiciones estructurales y materiales de vida, las características socioeconómicas de los grupos sociales, las pautas culturales y los universos simbólicos de las familias y las comunidades educativas,determinan el desarrollo de actitudes, expectativas, acciones y comportamientos que no siempre favorecen el éxito escolar de los niños, niñas y jóvenes. Esto se ve reforzado por un tipo de organización escolar y de prácticas pedagógicas que consolidan estas probabilidades diferenciales de éxito, conformando un circuito causal que se refuerza constantemente (Sepúlveda y Opazo, 2009; Escudero, 2005; Tijoux y Guzmán 1998)”. El fracaso escolar, en el cual se incluye la repitencia y la deserción escolar, afecta principalmente a los grupos socioeconómicos e identitarios más desfavorecidos de la sociedad en cuestión (ver investigación acá). Se ha convertido en un mecanismo para perpetuar las desigualdades económicas desde el sistema educativo y quitarse responsabilidad. Las investigaciones desde la perspectiva de mejora escolar concuerdan en que la repitencia no contribuye a mejorar la vida de los estudiantes que repiten. Rosa María Torres sintetiza el problema de la repetición de curso en El absurdo de la repetición, que recomiendo leer encarecidamente: La repetición de curso socialmente es un estigma, psicológicamente es una carga, administrativamente es un descalabro, pedagógicamente es un absurdo, y económicamente es un desperdicio.

En sistemas low cost como el Chileno, basados en modelos de escuela-fábrica-empresa, en donde se permite legalmente hasta 45 estudiantes por docente, en donde lo primordial es cubrir el currículo y lograr objetivos estandarizados en plazos iguales para todos, con poco personal y baja inversión, es natural tener una tasa anual de repitentes y abandono escolar. Porque está demostrado por los resultados en pruebas estandarizadas, que Chile aplica con tanto entusiasmo, que no todos pueden aprender lo mismo y al mismo tiempo en modelos de escolarización low cost. No se pueden hacer milagros aunque se presione con amenazas o se incentive con premios. Desde mi punto de vista, la responsabilidad del divorcio estudiante-sistema-educativo es, primero, de quienes diseñan el sistema y deciden sobre los recursos. Una vez con un buen diseño y recursos suficientes podríamos responsabilizar a las/los docentes. No al revés, como suele hacerse.

También es bueno mirar la repitencia desde el punto de vista del estudiante. El recibe todo el peso sancionador del sistema y con poca ayuda: He repetido porque califiqué mal en matemáticas y ciencias. Al año siguiente se me tratará como uno más en el aula (que tiene hasta 45 estudiantes según la ley), o se le pedirá a mi apoderado que me cambie de escuela o liceo, porque soy un problema; se me volverá a pasar toda la materia otra vez, incluso daré nuevamente las materias que había aprobado el año anterior. Una pérdida de tiempo. Porque perfectamente podría continuar avanzando en lo que ya sé y mirar nuevamente las cosas esenciales que no pude aprender. Pero en mi escuela no tienen la capacidad para atenderme de manera personalizada. El repetir me baja la autoestima aun más, porque he fallado y todo el mundo me lo hace notar; en casa, en las miradas de mis profesores, en el patio mis compañeros se burlan, nadie me ayudará con el autoestima ni el estigma de ser un repitente, no hay personal para esto, mis padres, madres o trabajan todo el día y están demasiado cansados para interesarse por mi, a mi liceo solo le interesa pasar la materia y mantener el orden. Repetir curso completo ralentiza mi aprendizaje y me va desmotivando lentamente.

La perspectiva de los docentes. En la escuela-fábrica-empresa no se cambian los métodos de su línea de producción. Eso es nivelar para abajo dicen algunos colegas, sin ninguna base. Según entiendo, algunos docentes defienden la repitencia aduciendo que los estudiantes no tendrán la presión del miedo. ¿Es por esto que algunos docentes se escandalizan? ¿Perderán una herramienta para amenazar y mantener el orden en el aula? ¿Los centros educativos perderán una herramienta para mantener su estatus y el valor comercial en el mercado? La repitencia la necesitan algunos docentes y escuelas para infundir miedo, presionar a estudiantes y deshacerse de los problemas. Algunas escuelas la querrán para mantener su estatus. Pero en líneas generales, que un estudiante repita o no repita, ¿en qué me afecta cómo docente? ¿Beneficia a la sociedad la repitencia? Esta pregunta habría que hacérsela y responderla con sinceridad.

Propuestas para erradicar la deserción escolar

¿Cuál es la solución? Creo que la primera es prevenir la deserción escolar (la repitencia es el evento final de un proceso complejo) con más recursos, apoyo emocional y académico personalizado, de lo cual el Mineduc no ha dicho nada. Educar en Comunidad de Aprendizaje ha probado ser útil. Los políticos siempre se hacen los lesos con los recursos económicos para la educación pública. Y en Chile aún más, pues mejorar la educación pública a niveles de clase mundial, como la educación pública en algunos países de Europa, conlleva echarles a perder el negocio a los privados, nobles emprendedores de la educación, que tienen capturado el Estado, y están organizados para asegurar que la legislación les facilite el camino bajo discursos de que un sistema mixto mejora la calidad y la libertad de elección de los padres, algunos deseosos de contribuir a la segregación.

La segunda es repensar la obsoleta medida de la repetición, que el Mineduc no se atrevió a eliminar del todo, sino solo a mantenerla como último recurso, teniendo como aspecto positivo que deja la decisión en manos de las comunidades educativas. Está claro que repetir curso, entendido como obligar a un estudiante a hacer un curso completo por no obtener la calificación en algunas materias, está obsoleto. ¿Positivo, negativo el nuevo decreto? Si las escuelas mejorarán por decreto sería bastante fácil los procesos de mejora escolar. Pero es difícil saber a priori. Dependerá, en parte, por el aumento de recursos y apoyo, dependerá en parte si el centro educativo tiene una obsoleta cultura escolar selectiva basada en la exclusión visible o invisible; o si tiene otro tipo de cultura escolar que respete más el bienestar y los intereses de los estudiantes y los profesionales, una cultura escolar ojalá inclusiva, ojalá justa y ojalá democrática.

Creo que como docentes no podemos defender la repitencia de curso completo porque nos otorga poder para infundir presión y miedo. Pienso que debemos construir una cultura del disfrute del aprendizaje; escribir y decir en todos los lugares el sentido de la escuela no es responder exámenes, no emerge del miedo a repetir curso, ni del deseo de tener una buena calificación o certificación: venimos a aprender en comunidad por su valor intrínseco, porque aprender nos transforma en mejores ciudadanos, mejores amigos y nos ayuda a vivir con plenitud.

Referencias

Román, M. (2013) Factores asociados al abandono y la deserción escolar en América Latina: una mirada de conjunto. REICE. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación 11.2, 33-59.

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